Fue la opción más asequible en los alrededores. La habitación en sí estaba bien, limpia y amplia. El baño era nuevo pero, por razones desconocidas, la tapa del váter era mucho más pequeño que el váter. A pesar de que se prohibe fumar, los pasillos (al menos de la planta baja) olían a una mezcla de algo químico y humo.
En cuanto al personal, ni fu ni fa, pero a las 7 de la mañana había alguien gritando por los pasillos como si fuese el mercado. No sé si eran los trabajadores o clientes pero nadie les llamó la atención ni les hizo bajar el volumen.
Para rematar, entraron unos cuantos en la habitación de al lado un rato después de los gritos de unos que parecían volver de fiesta y estuvieron hablando a los gritos y con la música a tope. Llamamos a recepción para decirlo pero, a pesar de decir que 'ahora' mirarían, nunca pasó y estuvieron haciendo escándalo hasta casi las 9 de la mañana.
Por último, en la web decía que había parking y al preguntar nos dijeron que estaba todo lleno... vamos, que la conclusión es que las habitaciones bien (o casi) pero el conjunto de todo, un horror.